Averías y urgencias
Goteo en la ducha: cartucho, junta o flexo

Un goteo en la ducha parece menor hasta que mancha el siliconado, sube la factura o despierta a media noche. El agua puede salir por el cartucho del monomando, por una junta del cuerpo, por el flexo o, peor, por una conexión empotrada. Distinguir el origen evita cambiar el grifo entero por un flexo agrietado, o al revés: empeorar una fuga de pared con teflón a ciegas. Esta guía ordena síntomas, comprobaciones seguras y el momento de llamar a un profesional.
Por qué gotea una ducha (y por qué importa el punto exacto)
En un plato o bañera conviven varias uniones bajo presión intermitente: el cartucho cierra el paso, el inversor manda el agua al rociador o al caño, el flexo trabaja a flexión cada día y las escuadras quedan a menudo detrás del tabique. Cada pieza falla de forma distinta. Un goteo por el rociador con el mando cerrado no es el mismo problema que una mancha que crece en el azulejo del encuentro con la pared.
- Cartucho o cierre: gota persistente por el teleducha o el caño con el mando en cerrado.
- Flexo: humedad en la malla, en las tuercas o un hilo de agua que sigue el tubo hasta el suelo.
- Junta de inversor o de cuerpo: goteo por el mando, por la placa o entre el cromado y el azulejo.
- Empotrado: el tabique se oscurece, hay olor a humedad o gotea el techo del vecino.
Si además notas baja presión en un solo punto, el cartucho o los filtros pueden estar llenos de cal: el goteo y el chorro irregular a veces van juntos. No es prueba de rotura, pero sí de que el mecanismo ya no asienta.

Comprobación ordenada, sin desmontar de más
- Seca plato, grifo y flexo. Cierra el agua del baño o las escuadras si las tienes. Espera un minuto y abre solo lo necesario para localizar la primera gota.
- Con el mando cerrado, mira el rociador y el caño. Si gotean, sospecha cartucho o inversor.
- Pasa un papel absorbente por las tuercas del flexo y por la malla. Si se moja ahí y no en el cuerpo, el flexo o las juntas de racor bastan en muchos casos.
- Observa el encuentro con el alicatado. Humedad que reaparece con el agua cortada en superficie apunta a empotrado o a una toma que no has aislado.
Una ducha que gotea con el agua de la vivienda cortada no se arregla apretando el flexo: hay que revisar qué llave has cerrado de verdad y si la pérdida está detrás del tabique.
El flexo: recambio barato si eliges bien
Los flexos se agrietan por cal, por doblarlos en radio mínimo y por envejecimiento del alma interna. No reutilices uno que ya chorrea «hasta que llegue el nuevo»: el fallo suele ser súbito. Elige longitud justa, tuercas que asienten sin cruzar la rosca y junta adecuada. El teflón no sustituye una junta tórica aplastada; a veces impide el cierre. Tras montar, abre despacio y mira ambas tuercas con el chorro a presión.
Cartucho de monomando o termostático
Si el goteo sale por donde debería salir el agua de ducha, el cierre interno no asienta. En agua dura, la cal impide que las placas cerámicas cierren. Un mantenimiento de filtros, como en el grifo termostático de ducha, a menudo reduce el goteo antes de comprar un cuerpo nuevo. El recambio debe ser del sistema: un cartucho «universal» que no sella convierte un goteo en dos.
Cierra el agua, marca la posición del mando y no fuerces el cromado con alicates. Si al abrir el cuerpo ves óxido en el alojamiento o el agua escapa por la pared, para. Ahí ya no es un bricolaje de juntas. La lógica de cuándo reparar y cuándo sustituir un grifo aplica: pieza accesible frente a cuerpo empotrado perdido.
Errores que agravan el goteo
- Apretar en seco una tuerca de flexo hasta ovalar la junta.
- Siliconar el rosetón para «que no se vea» una fuga de pared.
- Mezclar desatascador o antical agresivo en el cuerpo del grifo.
- Ignorar un goteo lento porque «solo es de noche»: es caudal continuo sobre junta y, a veces, sobre el forjado.
- Cambiar el monomando entero sin comprobar aireador y flexo, el mismo error que en instalaciones de grifería mal pensadas.
Relación con humedad y vecinos
Un goteo visible en el plato es molesto; uno oculto empapa el tabique. Si hay mancha en el techo inferior, documenta y sigue el criterio de humedad en el techo del vecino: primero contener, después discutir. Cierra las llaves del baño y comprueba el consumo del contador con todo en reposo. Un hilo constante mueve el contador; un goteo al plato, también, aunque menos.
En cisternas o tomas cercanas, no atribuyas al flexo lo que es una cisterna empotrada o una toma de lavadora. El papel absorbente y secar por zonas ahorran diagnósticos cruzados.
Cuándo llamar a un profesional
Pide ayuda si el goteo nace en el muro, si el cuerpo empotrado se mueve, si tras cambiar flexo y cartucho sigue el agua, si no hay llaves de corte accesibles o si cada apriete empeora la fuga. También si el plato es extraplano y hay que desmontar mampara o revestimiento para llegar a las escuadras. Un fontanero localiza si el problema es de mecanismo, de flexo o de instalación, y deja prueba de estanqueidad.
En una reforma, no cierres el alicatado sin haber probado la ducha a presión y en caliente. Esa prueba forma parte de cualquier inspección de fontanería en obra.
Uso diario que alarga las piezas
No dejes el flexo retorcido contra el cristal. Cierra el agua de la ducha si te ausentas muchos días; un cartucho que pierde en vacío llena el plato y, si el desagüe está lento, rebosa. Limpia la alcachofa: a veces el «goteo» es agua retenida en el rociador que tarda en caer, no una avería. Distingue ese residuo de un hilo continuo a los diez minutos.
En zonas de cal, un filtro de entrada bien mantenido reduce el desgaste del cartucho. No sustituye juntas, pero sí alarga el intervalo entre recambios. Incluye la ducha en el mantenimiento anual: una mirada a tuercas y a siliconas agrietadas detecta el goteo antes de que sea mancha.
En resumen: seca, localiza la primera gota y no trates igual un flexo que un empotrado. Recambia lo accesible con piezas coherentes, evita la silicona cosmética y actúa pronto si el tabique se humedece. Un goteo de ducha bien diagnosticado se queda en una tarde de recambio; mal tratado, acaba en obra y en comunidad.




