Mantenimiento
Checklist de fontanería antes de dejar la casa vacía

Cerrar la maleta y dejar el grifo «como siempre» es la receta de volver a un olor a cerrado, un parquet hinchado o el aviso de un vecino. Una vivienda vacía no usa agua, pero la instalación sigue bajo presión. Una junta que habría goteado un vaso al día, en dos semanas, inunda. Un sifón que se seca, huele. Esta checklist ordena cortes, cisternas, electrodomésticos y avisos para irte con la fontanería bajo control, tanto en un puente como en un mes de verano.
Por qué la ausencia agrava las fugas
En el día a día ves el charco. Fuera, el agua corre hasta que alguien la para o hasta que el forjado la denuncia abajo. Además, sin uso, los cierres hidráulicos de sifones se evaporan, sobre todo en veranos secos y con aire acondicionado o calor. El objetivo del cierre no es dejar la casa inhabitable a la vuelta: es aislar lo que puede fallar y dejar un rastro claro de cómo reabrir.
- Corta el agua en el punto adecuado, no solo «el termo».
- Vacía o alivia lo que pueda helarse o estancarse según la estación.
- Deja sifones con agua o con un tapón adecuado si la ausencia es larga.
- Cierra electroválvulas de lavadora y lavavajillas en origen.

Dónde cortar
Lo más seguro es la llave de paso general de la vivienda, si cierra bien. Prueba el cierre unos días antes del viaje: una llave agarrotada no se descubre en el taxi al aeropuerto. Si no cierra del todo, no es un corte fiable; hay que repararla, no «hacer fuerza». En unifamiliares, valora también la llave de arqueta si es accesible y la conoces.
Cierra además las escuadras de lavadora y, si te ausentas mucho, el inodoro. Una cisterna empotrada que pierde no se ve. Si dejas plantas o a alguien que entre, no cortes de forma que esa persona no pueda abrir un grifo de fregadero; deja por escrito qué está cerrado.
La mejor prueba de que has cortado de verdad es abrir un grifo de la casa y ver que no sale nada, y que el contador no se mueve.
Checklist práctica, de un vistazo
- Cierra la general. Abre un grifo alto (por ejemplo un lavabo) para aliviar presión del tramo y comprueba que deja de salir agua.
- Cierra llaves de lavadora y lavavajillas. No dejes un programa a medio hacer.
- Si hay riesgo de heladas, sigue además la guía para proteger tuberías: desniveles, tramos exteriores y cuartos no calefactados.
- Si el viaje es largo, echa un poco de aceite mineral o un producto específico en sifones poco usados, o deja un tapón; el agua sola se evapora. Evita olores y, peor, que el sifón seco sirva de vía a gases.
- No dejes el termo a máxima temperatura «por si acaso» si cortas el agua: consulta el manual. Algunos equipos no deben quedar en seco. Si tienes dudas de vaciado, no improvises un vaciado de ACS el día antes de volar.
- Anota lecturas del contador (foto). Al volver, si ha avanzado con la general cerrada, hay un problema entre contador y llave, o la llave no cierra.
- Avisa a quien pueda entrar en caso de aviso de humedad. Un contacto del edificio vale más que un mensaje genérico.
Invierno y verano no se cierran igual
En frío, el enemigo es el hielo en tramos expuestos y en casas poco habitadas. En calor, es la evaporación de sifones y la presión constante sobre juntas. En ambos, una rotura de tubería sin nadie en casa termina en el techo del vecino o en el seguro. El corte de agua es la medida que más reduce ese escenario.
Qué no hace falta hacer
- No hace falta vaciar toda la red en un piso urbano con calefacción mínima y sin heladas interiores, si cortas la general.
- No eches anticongelante de automoción en el circuito de agua potable.
- No dejes grifos abiertos «para que no revienten» en un piso con agua cortada y sin hielo: solo vacías sifones y olerá.
- No cierres el desagüe de la caldera o el grupo de seguridad del termo con tapones ciegos.
El mantenimiento anual es el momento de engrasar llaves y sustituir las que no cierran, no la víspera del viaje. Si cada verano improvisas con una llave que gotea al girar, cámbiarla es parte del viaje tanto como el seguro.
Al volver
Abre la general despacio. Recorre la casa: cocina, baños, trastero, bajo fregaderos. Deja correr un poco de agua fría y caliente. Si el agua sale turbia tras un corte largo de red, aclara en el fregadero. Escucha cisternas. Mira el techo si vives bajo otra vivienda. Si huele a alcantarilla, rellena sifones abriendo grifos unos segundos en cada aparato.
Cuándo pedir ayuda antes de irte
Un fontanero debe ver una llave general que no cierra, una humedad ya activa, un termo que gotea por el grupo de seguridad o un grupo de presión que cicla. No te vayas «a ver si aguanta». También conviene una revisión si alquilas la casa y entran huéspedes: deja un esquema de llaves, no solo un código de la puerta.
Si alguien va a regar, deja clara una toma de riego que no dependa de dejar toda la casa en carga, o asume el riesgo y el protocolo de aviso. El riego automático con la general cerrada no funciona: o hay un bypass pensado o no se riega.
Comunidades y vecinos
Indica al presidente o administrador cómo localizarte. En un bloque, tu fuga es su techo. Una foto del contador y de la llave cerrada es un buen hábito, no paranoia. Si el edificio tiene cortes programados, no dejes grifos abiertos «para notar cuando vuelva»: volverá sin ti.
En resumen: prueba la llave general antes, cierra con criterio, alivia presión, cuida sifones y electrodomésticos, y documenta el contador. Volver a una casa seca es aburrido; volver a una casa abierta por una junta es una reforma. El corte de agua es el seguro más barato del viaje.




