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Agua caliente y calefacción
El termo pierde agua: causas y qué hacer

Un charco bajo el termo alarma: el depósito está a presión y a temperatura, y un goteo no siempre es «la válvula que hace lo suyo». Puede ser el grupo de seguridad evacuando por dilatación, una junta de conexión, el vaso del ánodo o una corrosión del tanque. Distinguirlo evita cambiar un termo entero por un racor, o convivir con una pérdida que empapa el trastero y el techo de abajo. Esta guía ordena orígenes, comprobaciones y límites de lo doméstico.
Dónde puede nacer el agua
El termo eléctrico típico acumula agua caliente en un depósito con ánodo, resistencia, termostato, grupo de seguridad en la entrada de frío y válvulas de corte. El agua que ves en el suelo puede bajar por las tuberías desde una unión alta, no necesariamente del fondo del aparato. Seca, espera y mira el primer punto húmedo: esa cronología vale más que adivinar.
- Grupo de seguridad: goteo intermitente hacia el desagüe, a menudo al calentar. Puede ser normal en pequeña medida; un hilo continuo, no.
- Racores de frío y caliente: juntas resecas, tuercas flojas o flexos agrietados.
- Válvula de vaciado inferior: cal en el asiento o apertura incompleta.
- Depósito: corrosión, soldadura o brida del ánodo; el agua suele ser caliente y persistente.
- Válvula de alivio o tapón de ánodo: mal cerrado tras un mantenimiento.
Si solo gotea al ducharte mucho rato, el grupo puede estar descargando por sobrepresión. Si gotea con el termo en reposo y el agua fría de red cortada al aparato, el origen está en el depósito o en el lado caliente. Combina la observación con el procedimiento de vaciado de ACS solo cuando toque intervenir, no como primer gesto.

El grupo de seguridad no es un adorno
Esta válvula protege el depósito de sobrepresión cuando el agua se dilata al calentar. Un goteo ocasional al calentar, conducido a desagüe, puede ser esperado. Un chorro continuo, o un goteo con el termo frío y sin consumo, indica asiento sucio, cal, presión de red excesiva o un reductor que no cumple. Tapar la salida «para que no gotee» es peligroso: la presión no tiene por dónde salir.
Nunca ciegues el desagüe del grupo de seguridad. Si molesta, se diagnostica la causa; no se tapa.
Una presión de red alta o un grupo de presión mal regulado hace trabajar de más a esa válvula y a todas las juntas de la casa. Antes de condenar el termo, mira si otros grifos golpean o si los flexos duran poco. El golpe de ariete y las sobrepresiones acortan la vida del grupo de seguridad.
Conexiones y flexos
Las uniones del termo sufren dilatación térmica. Un apriete excesivo rompe el racor; uno insuficiente gotea al calentar. Cierra las llaves del aparato, alivia presión abriendo un grifo de agua caliente y solo entonces retoca juntas. Si el flexo está duro o agrietado, sustitúyelo. No alargues con empalmes dudosos detrás de un termo inaccesible: el día de la fuga no llegarás a tiempo.
Ánodo, brida y tanque
El ánodo de magnesio se sacrifica para proteger el acero del depósito. Cuando se agota, el tanque corroe y acaba por perder. Un mantenimiento periódico —en muchos manuales, anual o bianual— evita llegar a ese punto. El agua dura y las temperaturas de consigna altas aceleran el desgaste. Si estás dimensionando o colocando el aparato, la guía de tamaño y ubicación del termo incluye el acceso: un termo imposible de mantener se sustituye antes de tiempo.
Agua oxidada solo en caliente, posos y goteo por la brida apuntan al depósito. Ahí el recambio del aparato suele ser más razonable que «soldar» un tanque a presión. No vacíes ni abras la brida si no cortas la electricidad: una resistencia en seco se destruye, como recuerda cualquier protocolo serio de vaciado.
Qué puedes comprobar tú
- Corta electricidad al termo. Localiza llaves de frío y caliente del aparato.
- Seca la zona. Observa si el agua es caliente o fría y si coincide con el ciclo de calentamiento.
- Mira el tubo del grupo de seguridad: ¿gotea ahí o el charco viene de arriba?
- Comprueba que el desagüe de esa válvula no esté obstruido ni elevado en U que sifone mal.
- Revisa el suelo y el techo inferior. Una pérdida crónica no es solo un cubo: es humedad estructural.
Si el charco aparece con la casa vacía, cierra la entrada al termo y la general si hace falta. Forma parte del mismo sentido común que la checklist al dejar la vivienda.
Errores frecuentes
- Subir el termostato para «compensar» un termo que pierde caudal útil por cal: aumenta presión térmica y riesgo.
- Poner un cubo permanente y olvidarlo hasta que rebosa.
- Apretar racores en caliente y a presión.
- Confundir condensación en un tendedero frío con fuga: el agua de condensación es fría y aparece en el cuerpo, no a chorro por un racor.
- Instalar el termo sin cubeto o sin desagüe en un suelo de madera o sobre un dormitorio ajeno.
Cuándo llamar a un profesional
Llama si el agua brota con fuerza, si hay electricidad cerca del charco, si el depósito chorrea por el cuerpo, si el grupo gotea en continuo y no sabes medir presión de red, o si el termo está empotrado sin acceso. También si tras un cambio de sistema de ACS las conexiones nuevas no sellan: no es el momento de «dar un cuarto de vuelta más».
Un técnico distingue dilatación normal, cal en la válvula, presión excesiva y tanque perdido. Puede sustituir el grupo, el ánodo o el aparato, y dejar el desagüe bien conducido. Eso es más barato que un forjado hinchado.
Prevención
Deja el grupo visible, no escondido en un cajón que se pudre. Programa revisión de ánodo según uso y dureza. No dejes la consigna disparatada. Incluye el termo en el mantenimiento anual. Si el agua es muy dura, un tratamiento tiene sentido cuando los números cuadran, no por moda: ver descalcificadores.
En resumen: identifica si el agua sale del grupo de seguridad, de un racor o del tanque. No ciegues válvulas de protección, no ignores un cubo que se llena y corta electricidad antes de tocar. Un termo que pierde se diagnostica en frío y con método; se sustituye cuando el depósito ha dicho basta, no cuando solo hacía falta una junta.
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